Saga El Vigía de la Mazmorra, 1.

Autor: Sergio Tapia

Los dos jinetes, avanzaron un poco más adelante, y atravesaron un terreno donde el camino se hacía más inestable y pantanoso, para luego, volver a un fangal y de este, a una meseta pedregosa y quebrada que les condujo hasta una encrucijada, presidida por un árbol solitario, grande y reseco en el que pudieron contemplar una escena que no se esperaban.

Allí, en aquel lugar yermo, había cuatro soldados, armados y pertrechados de petos, espaldares y otras protecciones de cuero endurecido. Iban bien armados, con ballestas, lanzas y alguna espada. Sobre sus corazas, aquella milicia, vestía tabardos de color carmesí con un león dorado y rampante bordado sobre sus pechos, y en sus cabezas capellinas de acero y bajo estas, cotas de malla.

¡Eran soldados del Dominio!

Los Reinos Malditos es la primera novela de la saga El Vigía de la Mazmorra.

En un mundo medieval y caótico, salpicado por la violencia de la guerra y los destellos de una magia arcana. Donde las intrigas y el acero marcarán el destino de una antigua estirpe de reyes; Tres antiguos reinos de los hombres, se ven abocados a la guerra, bajo la sombra y los designios de antiguos demonios dormidos y olvidados, en las cavernosas oquedades entre glaciares y agrestes montañas. Donde las leyendas y las promesas arcanas, ansían cobrarse su tributo.

Esta es la historia de dos hermanos enfrentados por el amor y la ambición al trono. La historia de un linaje legendario, y del incierto futuro de unos reinos malditos.

Sobre la Saga del Vigía de la Mazmorra

Se trata de una novela de fantasía medieval épica, a caballo entre los mundos etéreos de Tolkien y los dramas de poder de George R. R. Martin. El Vigía de la Mazmorra es una novela de intriga política, sumergida en un mundo donde la magia pasa artera y escondida… oculta entre las sombras. Pues es percibida tan solo en pequeños fragmentos, que ansían emerger a la superficie en forma de razas de elfos, enanos, orcos y demonios que aguardan en las sombras sepultados, esperando saciarse con la sangre de los mortales, que permanecen ajenos a la amenaza; embelesados por la codicia, la envidia, el rencor y la guerra.