Saga de libros del Vigía de la Mazmorra

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El Vigía de la Mazmorra; Una duología épica sobre la magia, el amor y la esperanza. 

Autor: Sergio Tapia

Saga del Vigía de la Mazmorra; Tras un largo periodo de paz, la guerra se acerca a los Tres Reinos. Oberón y Uther Orestes, protectores de Thyria, dejan sus dominios para unirse a la a una desesperada búsqueda más allá del Paso del Abismo, en las Montañas Sombrías. Entre tanto y en  la frontera entre La Forja y El Dominio se libra una dura batalla por el control de Baluarte Ciego.

En un mundo sitiado por glaciares perpetuos al norte y  un tempestuosos mares que limitan su península. Los retazos de una magia inmemorial y olvidada surgen en los rincones más sombríos y maravillosos, la traición y la lealtad, la compasión y la sed de venganza, el amor y el poder hacen de Los Reinos Malditos una poderosa trampa que atrapará en sus fauces a los personajes… y al lector.

Descubre esta novela de Fantasía Épica; Emprender un viaje maravilloso acompañado por magos, hombres, elfos y enanos, atravesando los Tres Reinos e internándote en las sombras del Paso del Abismo, acechado por demonios intemporales, dispuestos a recuperar su poder para establecer el dominio definitivo del Mal sobre los reinos mortales.

LOS LIBROS

La Leyenda de Vigía de la Mazmorra

Hace dos mil años, cuando el rey antepasado Aedh Orestes aún no había atravesado las montañas y se dirigía en compañía de sus tres herederos y de su pueblo, atravesando esta cordillera desde su cara norte. En aquel tiempo, la suerte de los hombres era incierta.

Aedh Orestes sabía que estas montañas eran traicioneras y que muchos morirían, era solamente cuestión de tiempo que el mal les diera caza y los sepultara bajo sus garras de hielo. Tuvo suerte y encontró en estas montañas una gruta en la que moraba otro mal, quizás tan antiguo como el que les perseguía; Un demonio de sangre.

Era un desterrado, tan antiguo quizás como las mismas montañas. Estaba viejo y débil, pero aun así era mortífero. Desde las sombras y en las noches heladas de campamento, en su desesperada huida en las montañas, empezó a cazarles…Primero presas pequeñas, animales y niños, luego se fue atreviendo con trofeos mayores.

Una mañana, Aedh Orestes y sus tres hijos, embutidos en sus capas negras, salieron a darle caza… Siguieron el rastro de huesos, sangre congelada y ramas secas hasta la entrada de una cueva lóbrega. Aquel ser inmundo y vil, fue reducido por los cuatro nobles, usando armas sagradas de plata-acero y emblemas de ángeles. Pudieron, al fin encadenarlo y matar a todos los que él había convertido.

Aquella criatura maldita se llamaba Abraxas, aunque también fue conocido como el Vigía de la Mazmorra. Era un fugitivo. Durante siglos se había escondido de sus hermanos, pues era un ladrón. En efecto, una máscara tan poderosa, que usada convenientemente sepultaría los pasos nevados tras ellos e impediría que el mal, que no nombramos, alcanzara a los hombres del norte.

Tan sólo sabemos que el rey antepasado pactó con Abraxas y en un principio, no le mató. A cambio, el demonio de sangre le ofreció la máscara maldita y el rey se la puso. Aquella mascará le poseyó. Pero también cumplió su misión… De alguna forma inexplicable, un gran alud, de forma súbita, se desembocó en las montañas tras el pueblo de Aedh y los pasos se volvieron intransitables…, y el mal que los perseguía no pudo continuar su imparable marcha y la frontera con el reino de los hombres, quedó cerrada.

Aedh mandó escavar la cueva del vampiro y convertirla en una tumba…Una especie de mausoleo donde sepultar a todos los que habían muerto, bien por el demonio o bien por la travesía por estas montañas malditas. La máscara se quedó allí, escondida.

El rey antepasado entendió que aquella era un arma demasiado poderosa y podría desequilibrar la armonía de poder entre sus hijos. Así pues les hizo prometer que ninguno volvería a por la máscara y que la historia sobre Abraxas o la máscara, jamás sería revelada.

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